Cómo hacerle más feliz la vida una persona con autismo

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Cómo hacerle más feliz la vida una persona con autismo
Cómo hacerle más feliz la vida una persona con autismo
El Trastorno del Espectro Autista (TEA), también conocido como autismo, se define como el funcionamiento anormal o el retraso en el área de la Interacción Social, Lenguaje en la Comunicación Social, en el juego simbólico o imaginativo. Conocer la sintomatología del TEA es fundamental para potenciar al máximo la felicidad del individuo pero, es más relevante aún partir de las necesidades y de los intereses que el individuo tiene como persona única dejando de lado las etiquetas.
 
Quizá, lo primero que deberíamos hacer para hacerle más feliz la vida a una persona con autismo es dejar de lado las etiquetas, pues estas sólo sirven para presuponer capacidades y potenciales que en nada se acercan a la realidad. Es obligación moral tratar a cada individuo con respeto potenciando todas sus capacidades y por ello, es necesario apartar prejuicios. Es cierto que tenemos que atenernos a las dificultades que presenta el trastorno pero no por este en sí mismo, si no por la manifestación que suponga en la persona en concreto.
 
Confiar en las capacidades. Esto es de una importancia enorme ya que, las personas con TEA valoran muy positivamente la seguridad en todos los ámbitos. Si nosotros les transmitimos seguridad en sus propias capacidades y establecemos metas apropiadas a su desarrollo evolutivo, a sus necesidades, gustos y demandas haremos que se sientan más a gusto y por lo tanto, haremos que su vida sea más feliz.
 
Comprender que ninguna persona es igual a otra es también un punto clave. No es correcto comparar capacidades. Los grados del Trastorno Autista y sus manifestaciones son muy variados y como hemos citado con anterioridad no podemos establecer límites a priori, simplemente hemos de potenciar todas las capacidades del sujeto, confiar en sus avances y mostrarnos comprensivos, amables y disponibles como con cualquier persona del entorno.
Las rutinas y los horarios son imprescindibles para aumentar la felicidad de las personas con TEA, pues les ayudan a predecir situaciones y de este modo, evitar ansiedad o nerviosismo. Si sienten que todo está controlado les resultará más sencillo comprender el apabullante mundo que les rodea. Lo fundamental es normalizar la situación porque al fin y al cabo todos, de un modo u otro queremos sentirnos integrados socialmente en mayor o menor medida.
 
Conocer, valorar y creer. Estas tres palabras son la esencia que debe predominar en el trato con las personas con TEA; conocer qué le gusta, qué le pone nerviosa, qué le motiva, qué puede sentir en determinadas situaciones y creer realmente en sus posibilidades hará que la felicidad inunde todos los planos de su existencia. Eliminemos etiquetas, construyamos posibilidades y demos las herramientas para facilitar la autonomía de todas las personas.
 
Potenciar la autonomía es un aspecto necesario. Las personas con autismo necesitan como todas muestras de cariño aunque respetando su nivel de tolerancia pero, ello no implica que debamos hacer de ellos individuos dependientes. La autonomía es un don que se debe ir conquistando sin lugar a dudas. Tal como dice Pablo Pineda, “No hay personas con discapacidades, sino con capacidades diferentes”.
 
Con estos pequeños consejos, acompañados del tratamiento terapéutico indicado por los especialistas y por sus indicaciones, lograrás que la vida de las personas con autismo sea más feliz y que su adaptación al entorno social sea normalizada, eliminando las barreras que en muchas ocasiones la propia sociedad genera.