Qué hacer para que el estrés no influya en nuestra vida personal

Blog » Qué hacer para que el estrés no influya en nuestra vida personal
Qué hacer para que el estrés no influya en nuestra vida personal
Qué hacer para que el estrés no influya en nuestra vida personal
Nuestros tiempos están caracterizados por la inmediatez y la rapidez. Todo tiene que ser rápido, instantáneo. Una página web que tarda más de un segundo en cargar se considera lenta, un tren que tarda más de dos horas en llegar a un sitio, también es lento. Siempre tenemos que ir más rápido y nos están transmitiendo ese “gusto” por el estrés desde que somos pequeños. Nos dicen “ponte el pijama rápido” o “come rápido”. Todo rápido y eso, a la larga, acaba conllevando a sufrir estrés.
 
Y es que el estrés es una de las dolencias más comunes en Occidente, y especialmente en las ciudades, sobre todo entre los que tienen un trabajo. Así, el estrés tiene implicaciones de lo más negativas en nuestra vida personal: el estrés está detrás de muchísimas de las peleas de pareja, de la impotencia masculina, de la inapetencia sexual o de dolencias como la adicción al trabajo que los anglosajones llaman “workaholism”. Ya sea en la relación con pareja, hijos y amigos; ya sea en la relación con el ocio, el estrés deteriora muchísimo nuestra calidad de vida y hace que no sepamos aprovechar el tiempo libre.
 
 
Afortunadamente existen maneras de superar el estrés, de reducirlo o incluso de eliminarlo por completo y evitar así, de una vez por todas, que ese estrés que acarreamos como consecuencia de una vida laboral exigente y frenética, no nos arruine nuestra vida privada y nos permita disfrutar de la vida y separar los problemas laborales de nuestra vida de pareja, familiar o de nuestro ocio.
 
Entre las técnicas útiles que conocemos como herramientas para combatir el estrés, destacarían una serie de comportamientos que nos ayudarían a reducir o incluso eliminar el estrés. Así, por ejemplo, comer de forma saludable y regular o dormir 8 horas diarias serían dos grandes y poderosas herramientas para minimizar nuestro estrés y permitirnos vivir de una forma mucho más placentera y cómoda.
 
La meditación o el deporte son otras dos prácticas que tienen efectos positivos y que podemos hacer, aunque sea en pequeñas dosis. Además, siempre que exista la posibilidad, ir de vacaciones o tomarse tiempo para la lectura, la relajación o el disfrute de las aficiones personales tendrá un impacto de lo más positivo en la reducción del estrés. Por último, aunque lo más difícil, destacaría el poder “desconectar” nuestro cerebro de las preocupaciones. Si bien esto no siempre es posible, practicar todas las demás pueden hacernos conseguir que acabemos por eliminar o reducir mucho nuestro estrés.