Hacia un cambio en el modelo de atención en el ámbito residencial: El modelo de atención centrada en la persona (ACP)

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Hacia un cambio en el modelo de atención en el ámbito residencial: El modelo de atención centrada en la persona (ACP)
En determinados casos, las personas mayores o sus familias, deben optar por ser atendidas en el ámbito residencial, donde van a contar con el apoyo de un equipo interdisciplinar de profesionales. En este tipo de recursos destinados a la atención a personas en situación de dependencia, la calidad del servicio tiene que ver con que dicha atención se lleve a cabo adecuadamente y satisfaga a las personas a quienes dirigimos nuestros servicios.
 
El Modelo de Atención Centrada en la Persona (ACP) conlleva un cambio con respecto a lo que actualmente venimos haciendo. Vamos a pasar de un modelo cuya atención está centrada en las necesidades y características de la persona, a otro cuyo eje fundamental son las personas usuarias en la vida cotidiana y donde aspectos como sus derechos, preferencias y deseos, adquieren un papel primordial.
 
Este nuevo modelo, enfatiza el hecho de que las personas usuarias, por necesitar cuidados por parte de otros, no han perdido su condición de ciudadanos o ciudadanas.
 
El principio de autonomía, entendido como la capacidad y el derecho que las personas tenemos para decidir sobre la propia vida, constituye la esencia en este modelo de atención. Pero a fin de que dicho principio no quede en una mera declaración de intenciones, en los centros residenciales, las personas deben mantener el control de sus propias vidas, actuando con libertad, bien sea mediante su control directo, bien sea mediante su ejercicio indirecto o representado por otros, como es el caso de personas con demencia avanzada.
 
Ello conlleva la necesidad de contar con servicios diversos e intervenciones flexibles. Se debe posibilitar que las personas muestren y desarrollen las que son sus preferencias en el día a día de los centros, tener en cuenta las competencias personales e intervenir desde ellas o conciliar la libertad con la seguridad.
 
En la actualidad, algunos de los recursos sociosanitarios de atención a personas en situación de dependencia, tales como residencias o centros de día, se encuentran bastante alejados de estas propuestas. Basta con pensar, por ejemplo, en la falta de privacidad que suponen las habitaciones compartidas de las residencias, la atención centrada en las tareas (frente a las personas) y frecuentemente subordinada a las condiciones laborales, en la frecuente supremacía de la seguridad frente a la promoción de la autonomía, etc.
 
Los recursos humanos van a desempeñar un papel esencial de cara a la consolidación de los modelos orientados a la persona, siendo indispensable concretar, y posteriormente hacer efectiva en la asistencia cotidiana, una buena praxis profesional.
 
La introducción de cambios en servicios que llevan años funcionando desde modelos centrados en la propia organización y sus condicionantes, es difícil y genera importantes resistencias. Por todo ello, es fundamental concebir estrategias que faciliten cambios y consoliden buenas prácticas en los centros. Se trataría de equilibrar el rigor del método o procedimiento técnico con la orientación a la persona y a su bienestar subjetivo regido desde principios éticos.
 
En definitiva, es el momento de dejar paso a nuevas formas de hacer, no exentas de profesionalidad, que reconozcan las dimensiones que realmente importan a quienes son los protagonistas de nuestra intervención.
 
Francisco Berjano Zanón