Las personas con discapacidad intelectual también tienen sexo

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Las personas con discapacidad intelectual también tienen sexo
Las personas con discapacidad intelectual también tienen sexo
El sexo es uno de los comportamientos más naturales del ser humano. Una necesidad biológica que desde bien pequeños se presenta tanto en hombres como en mujeres y llega a su plenitud en plena adolescencia y sobre todo en la edad adulta. El deseo sexual y también las necesidades afectivas llegan tarde o temprano a cualquier persona, aunque para algunas sigue siendo aún un tabú. Todo dependerá de la educación recibida y de sus propias inquietudes al respecto.
 
Algunas personas creen que la discapacidad intelectual y el sexo no van relacionados. Que simplemente por tener dicha discapacidad, el sexo y el amor no están presentes nunca en este tipo de personas. Y lo que es peor, algunas personas creen que las personas con discapacidad intelectual no tienen derecho a mantener relaciones sexuales del tipo que sean. Y repetimos, todas las personas tienen en mayor o menor medida, tarde o temprano, algún tipo de necesidad en este sentido.
 
Tanto si convivimos con personas con discapacidad intelectual como si trabajamos con ellas, debemos ser conscientes de que el sexo aparecerá tarde o temprano en escena de uno u otro modo. Hacerles ver que esto es algo natural debe ser una obligación por parte de familiares, cuidadores y profesionales. El sexo visto con naturalidad y desde el respeto les ayudará a ellas también a sentirse más a gusto con su propio cuerpo. Más comprendidas con su entorno. Y más familiarizadas con su realidad, una realidad al fin y al cabo natural y fisiológica.
 
Las personas con discapacidad intelectual pueden encontrarse con tabúes y miedos que debemos ayudar a que superen. Prejuicios, problemas de autoestima, inseguridades… pero ojo, situaciones que también sufren las personas sin este tipo de discapacidad. El encontrar una persona afín a ellas, puede suponer un descubrimiento de todo un mundo de posibilidades dentro del sexo. Como familiar o cuidador, aconsejarle, tratarle con empatía y escucharle debe ser una prioridad para que ésta acepte esta nueva y bonita realidad en su vida de la mejor manera posible.
 
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