La adaptabilidad de las zonas públicas para personas con discapacidad auditiva

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La adaptabilidad de las zonas públicas para personas con discapacidad auditiva
Muchas ciudades avanzan en su adaptabilidad de edificios y zonas públicas para personas con discapacidades físicas, pero en personas con discapacidad auditiva es, frecuentemente, un tema más escurridizo.
 
Solemos pensar en las personas ciegas como aquellas que más ayuda necesitan para desenvolverse. Es cierto que las ciudades necesitan muchas mejoras para ellos, sin embargo, precisamente este pensamiento hace que las personas con discapacidad auditiva sean las que peor lo tienen por la falta de medidas de accesibilidad.
 
Las instituciones públicas, las primeras en actuar en el tema de discapacidad auditiva
 
En ayuntamientos, registros, cines, teatros, hospitales, salas de aeropuertos... La falta de recursos dificulta la autonomía de estas personas. La vida les sería mucho más fácil si todos estos lugares estuvieran más adaptados. Los primeros en dar ejemplo deben ser las instituciones públicas, sobre todo las de las grandes ciudades.
 
Por ejemplo, ¿cómo se entera una persona de cuándo es su cita en una sala externa de hospital o en una estación de tren en medio de todo el bullicio? En estos casos, los audífonos ejercen una difícil tarea. Ayudaría a cumplir con su función si se instalaran bucles magnéticos en zonas con mucho ajetreo sonoro. El bucle magnético es un cable que se instala en el subsuelo y va conectado a un amplificador. Cualquier fuente de sonido conecta con este cable y mejora la calidad en la recepción de la señal para así solucionar los problemas de inteligibilidad producidos por el ruido de fondo, la reverberación y el eco en las personas sordas.
 
Las personas con problemas auditivos necesitan que toda la información que les rodea sea visual. Cuando pita el semáforo para ponerse en rojo deben acompañarle los segundos que faltan para ello, lo que no siempre sucede. En el caso de que el ciudadano quiera comunicarse con la secretaría de cualquier servicio público tampoco se le ofrece siempre el servicio de un intérprete de lenguaje de signos, obligándoles muchas veces a usar la escritura. Otro ejemplo de fácil aplicación es que los baños públicos cuenten con un sistema visual que les indique si está libre u ocupado.
 
Estos son sólo algunos ejemplos de actuaciones que se pueden realizar en pro de la mejora de la adaptabilidad para personas con discapacidad auditivas, pero hay muchas más que podrían aplicarse y todavía no se hacen.