La violencia de género en adolescentes, una realidad que ignoramos

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La violencia de género en adolescentes, una realidad que ignoramos
La violencia de género en adolescentes, una realidad que ignoramos
La violencia de género en adolescentes es un tema ampliamente ignorado o minimizado por la sociedad en la actualidad. Mientras que se trata de un comportamiento que ha ido aumentando con el pasar de los años; muchos adultos tienden a restarle importancia debido a que lo relacionan con la inmadurez o la falta de aprendizaje de los jóvenes. Sin embargo, se trata de una realidad que puede tener consecuencias graves en el futuro.
 
Es por ello que crear consciencia sobre la violencia de género en adolescentes es tan crucial en la actualidad. Aprender sobre cómo identificarla y también como diferentes factores sociales y culturales influyen en el desarrollo de este comportamiento tiene el poder de hacer un gran cambio en el futuro; además de aumentar la seguridad e integridad de todos los jóvenes de la actualidad.
 
 
Algunos datos sobre la violencia de género en adolescentes
 
 
Muchos creen que la violencia de género solo se hace presente durante la adultez y en ciertos contextos sociales. Sin embargo, se calcula que a nivel mundial el 25% de mujeres jóvenes ha sufrido de violencia psicológica o control de pareja y la cifra continúa aumentando. De hecho, se han registrado casos en los que las víctimas tienen menos de 14 años, lo que demuestra que es un problema que se podría extender incluso más allá de los adolescentes
 
Se calcula que los casos de violencia de género en adolescentes suelen extenderse por años debido a que es difícil identificar cuándo sucede. Muchos atribuyen este comportamiento a la falta de educación; sin embargo, se debe a una gran variedad de factores, por lo que prevenirlo es mucho más complicado.
 
Una de las razones por las que la violencia de género en adolescentes continúa creciendo radica en que la mayoría de jóvenes siguen aceptando el modelo patriarcal tradicional. Esto se aprende tradicionalmente en casa, en la que se les educa para entender que en casa manda el padre y la pareja se debe controlar.
 
Esto no solo educa a los hombres a desarrollar este tipo de comportamiento, sino que predispone a las mujeres a sufrirlo, ya que no saben identificarlo como maltrato. Por suerte, en la actualidad la educación es más accesible y los movimientos en contra del machismo se han vuelto muy abiertos y de control público. Sin embargo, esto no hace que la violencia de género en adolescentes sea menos peligrosa.
 
 
Cómo detectar un caso de violencia entre jóvenes
 
 
El primer paso para prevenir la violencia de género en adolescentes es saber identificar cuando está ocurriendo. Esto suele ser complicado, sobre todo cuando se trata de un comportamiento que se encuentra arraigado en la cultura y en la sociedad a la que pertenecen los jóvenes. Por suerte, existen una serie de parámetros que establecen lo que se puede considerar como violencia de género.
 
En primero lugar, la presión para mantener relaciones sexuales en la pareja es el primer indicio de la violencia de género en adolescentes. Además, también se puede observar un control sobre todo lo que hace la joven, la solicitud de fotografía de tipo sexual; control del móvil y redes sociales de la adolescente, la petición de cibersexo y el favorecimiento del aislamiento frente a familia y amigos.
 
En resumen, se pueden identificar no como comportamientos agresivos; sino como estrategias que favorecen la desigualdad, el dominio y el abuso entre una pareja de jóvenes. Muchas veces esto también se puede observar en forma de miedo de la joven a hacer enfadar a su pareja, incapacidad para tomar decisiones o expresar sus sentimientos en la relación.
 
 
¿Qué se puede hacer para evitar este tipo de violencia?
 
 
Lo principal es educarse de manera adecuada para aprender a identificar la violencia de género en adolescentes. Además, acompañar a nuestras hijas durante el proceso de sus relaciones cuando son jóvenes y brindarles confianza también es fundamental. Por último, educar a nuestras hijas en cómo evitar estos abusos; y a nuestros hijos en cómo valorar a sus parejas y evitar este tipo de comportamientos.