Cómo ayudar psicológicamente a nuestros mayores tras el confinamiento

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Cómo ayudar psicológicamente a nuestros mayores tras el confinamiento
Cómo ayudar psicológicamente a nuestros mayores tras el confinamiento
La comunicación cara a cara es fundamental
 
 
Nuestros mayores han tenido que estar aislados de sus nietos, hijos y familia porque son un grupo de riesgo. Pero, tras el confinamiento es el momento de que la comunicación con ellos ya no sea telefónica, sino cara a cara. Así, podrán volver a sentir el cariño de los suyos, a poder dar y recibir afecto, a darse cuenta de que no están solos.
 
Conviene que tras el confinamiento las visitas a nuestros mayores sean más frecuentes, pues nos necesitan más que nunca. Además, así podremos contarles todo lo que está pasando, que la situación ha mejorado y que, aunque se deben extremar las precauciones, es posible volver a las actividades de antes.
 
La comunicación cara a cara será una gran alegría para nuestros mayores tras el confinamiento y se sentirán mucho más animados para volver a hacer sus actividades diarias. Poco a poco, volverán de nuevo a sus quehaceres diarios y, ahora sí, sin miedo.
 
 
Acompañarlos a que salgan a pasear
 
 
Pasear es muy importante para nuestros mayores. Les permite estar en contacto con el aire libre, que se sientan mejor y que puedan exponerse al sol para recibir la vitamina D tan necesaria, pues si sus niveles están bajos repercute en el estado de ánimo. Pero, estos paseos tras el confinamiento deben hacerlos acompañados para poder aprovechar esa comunicación cara a cara de la que hablábamos anteriormente.
 
En el caso de que se sientan inseguros, aunque paseemos con ellos por zonas poco transitadas, podemos llevar un poco de gel desinfectante y una mascarilla. De esta forma, nuestros mayores disfrutarán de las bondades de un buen paseo, una agradable conversación y comenzarán, poco a poco, a sentirse de nuevo confiados para poder volver a la rutina que tenían antes del confinamiento.
 
Ayudarles a planificar las tareas diarias
 
 
Esto es sumamente importante y es que tras el confinamiento debemos ayudar a nuestros mayores a planificar las tareas diarias para que puedan volver a recuperar sus hábitos. Puede que todavía se sientan inseguros para quedar con sus amigos en el bar de siempre, pero se puede empezar por el paseo que ya hemos mencionado.
 
Si no se atreven a salir a pasear todos los días, se puede hacer en días alternos. Después, se irán añadiendo nuevas actividades como ir a casa de un familiar, acudir al médico a una revisión que se postergó por el estado de alarma, ir a comprar… Así, de una manera progresiva, nuestros mayores tras el confinamiento podrán dejar atrás ese miedo, incertidumbre y malestar que sienten.
 
Además, es muy importante este acompañamiento. Al ver cómo actuamos nosotros (con todas las precauciones debidas) y cómo la normalidad se va palpando en las calles se irán sintiendo más seguros tras el confinamiento hasta que, por fin, lleguen a quedar de nuevo con sus amigos sin ningún problema. Pero, para que esto sea posible, nuestra presencia, apoyo y cariño es fundamental.
 
 
Superar un duelo juntos
 
 
Muchos de nuestros mayores han perdido a familiares y no han podido despedirse de ellos tal y como les gustaría. Por eso, ahora que podemos ir a visitarlos y estar con ellos, es importante no ignorar esto. ¿Qué podemos hacer? Un pequeño encuentro en el que todos juntos elijamos un espacio de la casa para crear una especie de altar ante el cual podamos dedicarle unas palabras a ese ser querido que se ha ido.
 
Para las personas mayores esto es muy importante. Les reconfortará sentir que están rodeados de los suyos y poder hacer este pequeño ritual para poder superar el duelo. Así, las emociones podrán aflorar. Esto les permitirá afrontar lo sucedido y que puedan sentirse mucho mejor.
 
Para nuestros mayores es muy importante que estemos ahí y que seamos su apoyo. Entre todos, haremos que recuperen toda esa energía que ha estado a niveles bajos durante el confinamiento y que la alegría vuelva a reflejarse en sus rostros. Es el momento de volver a la normalidad, respetando los ritmos de nuestros mayores y acompañándolos en esa vuelta a la rutina.